11/2/08

Capitulo 4 : Solo la vida declara la inocencia

Los flashback están señalados con un color naranja.

Alberto regresó a la habitación en la que había dejado a Camilla amarrada por ambos pies después de haber dejado todo el mecanismo y pistas listas para cuando llegaran los policías y trampas para los distraídos, que irónicamente siempre son todos. Se echó la llave de los grilletes de Camilla a su bolsillo con la intención que él tenía que salvarle la vida a la mujer. El mecanismo era simple, una cadena amarrada a cada pie y estas comienzan a tirar al mismo lado, la muerte se produce cuando hay un obstáculo entre ambas cadenas, una hoja de un filo sorprendente, con la intención de partir en dos al individuo. Lo demás será sorpresa. Alberto se encadenó de la misma forma en la que lo hizo Camilla para fingir que también está jugando el juego, cuando en realidad no es así.


Los forenses se llevaron el cuerpo a la morgue para ser mejor examinado y llevar la rutina normal de una autopsia.
—Ahora no tropezaremos —dijo Alfonso.
—¿A qué se refiere? —le preguntó Gómez
—Necesitamos la ayuda del FBI, ellos nos ayudarán con este caso.
—¿FBI? ¿No cree que sea demasiado producido? Digo, podría no ser conveniente…
—Claro que sí, hablamos de la fuerza de investigación más experimentada.
—No me refiero a eso.
—Déjese de paranoias, tendremos que enviar informes al FBI, ellos nos darán más respuestas.



Alberto se quedó despierto esperando que Camilla abriera los ojos, ya sabía como mantener una conversación. Pasó aproximadamente media hora y Alberto pensó que ya era suficiente.
—¿Señora? Despierte —dijo Alberto con impaciencia.
La mujer hizo unos gestos des incomodidad, luego le respondió:
—¿Dónde estoy? ¿Qué es esto?
—No tengo idea, he despertado aquí con usted —comentó Alberto fingiendo naturalidad—, ¿cómo se llama?
—¿Necesitas mi nombre?
—No sé, claro…
—Es Camilla, ¿y el tuyo?
—¿El mío? Alberto.
—¿Cómo sé que no eres partícipe de esto?
—Míreme, señora, estoy atado de ambos pies, como usted.
—¿Cómo habremos llegado hasta aquí?
—Cómo… cómo… cómo —dijo al aire— no tengo idea.


Cuando Camilla dejó de cocinar aquella tarde de cumpleaños, se dirigió a su cuarto a ver la televisión. Alberto se encontraba escondido bajo la cama con su disfraz de cerdo al día siguiente de su encuentro con Roa. Cuando la mujer se quedó dormida viendo una teleserie, Alberto aprovechó el momento, la sedó y luego se marchó con ella.

—Lo último que recuerdo es que estaba viendo una teleserie aburridísima.
—A veces pasa que cuando uno está dormitando pierde memoria o confunde lo que vio en realidad con un sueño…
—¿A qué se refiere?
—Que es muy probable que esa teleserie la haya soñado y en realidad le pasó otra cosa.
—¿Otra cosa? ¿Como qué?
—No sé… no soy el loco que la secuestró.
—¿Qué recuerdas tú?
—Que me estaba masturbando en el baño con un calendario pornográfico.
La mujer se sorprendió demasiado, luego le siguió hablando.
—¿Masturbándote? ¿No tendrás edad ya?
—Sí, lo sé, y no puedo evitar la tentación de…
—No siga que me da asco, una mujer de cincuenta años… bueno, cincuenta y uno, no debería estar escuchándolo.
—Me parece que la masturbación es un pecado, no sé, creo que se llama lujuria.
La mujer tragó saliva con nerviosismo y fingió tranquilidad.
—Que bien, no me interesa, sólo quiero saber donde mierda estamos, me estoy angustiando.



—El FBI nos ha cooperado con información de Camilla —comentó un agente.
—¿Si? —preguntó Gómez.
Los agentes habían pedido permiso al Fiscal de la Brigada de Homicidios para poder registrar la casa de Camilla. Y mientras tanto trataban de compartir información con el FBI.
—Sí, su ficha policial, la cual no se ve muy limpia…
—¿De qué se le ha acusado? —preguntó Alfonso
—De abuso sexual, contra un menor, hace diez años. Fue declarada inocente.
—Declarada... según un jurado, pero culpable según Jigsaw… No debe ser una inocente cualquiera para estar a la mira de ese psicópata.
De repente llega una señal de Radio a Alfonso, la atiende y recibe una buena noticia.
—Nuestros hombres han convencido al Fiscal, tenemos acceso a su casa.

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