1/2/08

Capitulo III : No se puede dejar un juego a medias



Capítulo III: No se puede dejar un juego a medias


En Homicidios se podía respirar el aire a inquietud que provocaba el Caso Jigsaw. Alfonso recordó que la vez anterior el asesino les había dejado miles de pistas sin sentido porque supuestamente Roa estaba jugando un juego, se preguntó si es que eso volvería a ocurrir, ahora se supone que uno de ellos está jugando un juego o algo así, pero no tiene relación con su captura, o al menos eso era lo que sabía.
Esa mañana Gómez llamó a sus colegas para mostrarles el cadáver que había muerto esa misma noche.
—¿Qué pasó? —preguntó Alfonso al entrar en la casa— ¿Dónde está?
—Está en la sala…
Todos entran y miran el cuerpo botado en el piso, al parecer estaba tan cual lo había dejado, ni siquiera le había quitado la máscara, había sangre por todo el piso.
—¿Cómo fue?
—Creo que él me quería a mí… me iba a acostar cuando escuché una grabación…
—¿Qué grabación?
—La que saqué debajo de mi cama y dejé en aquella mesa.
Alfonso se acercó y escuchó la cinta:
—¿Recuerda la prueba de la que les hablé? —escucharon.
—¿Y qué pasó luego?
—Bajé a mirar, caminé por el pasillo y llegué a la sala, la ventana estaba abierta y pude ver por su reflejo que estaba atrás mío, forcejeamos, y luego le disparé.
—Bien hecho, uno en la pierna para evitar que siguiera.
—Exacto…
—Pero continuó, así que le disparaste a matar.
—Si… he… —se detuvo un instante— he matado a Jigsaw.
—¿Estás conciente de que esto es un asesinato? —le preguntó fríamente— porque esto se califica como tal.
—Sí, sí, lo sé
Alfonso se devolvió para mirar el cuerpo, tenía una bala de entrada y salida en la rodilla y otra alrededor del estómago, sólo entrada.
—¿Dónde está la salida de la bala de la pierna?
Un agente llamó su atención y le apuntó un sector del piso que estaba dañado a producto de un plomo que dio con él.
—Bello… todo está como me lo has dicho, Gómez… Revisen las ropas del cuerpo.
Los forenses comenzaron a buscar entre sus ropas con cuidado, sólo encontraron una pistola simple con todas las balas y una jeringa con sedante.
—Estaba armado con instrumentos de fuego, pero no se defendió con él —dedujo Alfonso—, curioso
—Él me quería sano, es Jigsaw, capaz de mover todas las partes de mi cuerpo.
—Puede ser… El hombre tenía dos sedantes, en la pared está derramado el otro. Bueno… todo parece apuntar que haz matado al señor de las piezas de rompecabezas.
Continuaron con la rutina de examinar el lugar por completo, para ver si había algo más que necesitaban ver, ya conocían a ese tipo, siempre estaba un paso más adelante que Homicidios, así que tenían que asegurarse de buscar pistas. No encontraron nada, ahí comprendió Alfonso que se acabaron las pistas fáciles. Los forenses arrancaron la máscara del sujeto y miraron su cara. Parecía un hombre de alrededor de veintidós o veintitrés años, pelo corto… nada en especial. Pero al examinar la máscara encontraron algo muy interesante, un casete de grabadora pegado en la parte de la boca de la máscara de cerdo.
—¿Qué haría él con un casete de grabadora ahí?
—No creo que sea para ponerlo después de capturarme —respondió Gómez— porque no la tendría ahí…
—No sé, reprodúzcanla.
Uno de los forenses le alcanzó el casete para que pudiera reproducirlo en el artefacto que habían encontrado bajo la cama. Alfonso comenzó a escuchar lo que decía.


//Comienzo de la música//



—¿Recuerdan que uno de ustedes tenía que jugar un juego? Bueno, este ya comenzó, pero digamos que hay un cambio que no ha cambiado, ¿suena complicado? Ustedes son UN equipo, ese UNO DE USTEDES son todos ustedes ¿Creen que basta mi muerte para dar por acabado todos los juegos? No, antes ya había hecho uno, comencé con Leonardo, continué con Marion, luego su íntimo amigo Roa, y ahora una mujerzuela de nombre Camilla. No la conocen, investíguenla y encuéntrenla, ahora debe estar jugando un macabro juego, si ella muere, morirá también Roa que, ahora, está vivo, siendo torturado con la falta de sueño, pero vivo, recomiendo que se apuren antes que sea el fin… Una larga cadena, casi tan larga como un árbol genealógico.
—¿Esto era una trampa?
—Él vino para suicidarse, él se mató para ponernos atrás de él, ¿no comprenden? Aún muerto es peligroso… Ahora comprendo todas las pistas que había dado que supuestamente no tenían sentido… tenemos que acabar con el juego de Roa, él no lo ha terminado y por eso ha desaparecido, la misma llamada que él hizo antes ayer a la oficina era una trampa. Todo estaba calculado.
—Imposible —exclamó Alfonso—, revísale las huellas dactilares y mírale la identidad.
—Eso no es posible —dijo uno de los forenses— se ha cortado la piel de las yemas de los dedos, Gómez tiene razón, él ya ha calculado todo.
—¡Mierda! O sea, él vino para morir.
—Así parece —respondió Gómez—, él sabía que moriría.
—¿Enfrentó así su muerte?
—Él hizo lo que nadie de sus victimas ha hecho, por eso siempre está un pie más adelante que nosotros.


—¿Señora? Despierte —dijo un chico a una mujer.
—¿Dónde estoy? ¿Qué es esto?
—No tengo idea, he despertado aquí con usted, ¿cómo se llama?
—¿Necesitas mi nombre?
—No sé, claro…
—Es Camilla, ¿y el tuyo?
—¿El mío? Alberto.

Continuará...

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